Deberes para las vacaciones
Están todos invitados a corregirme las faltas de ortografía. Es algo que he heredado junto con las pulshkes, la culpa polaca y el gusto por la buena comida.
En estos anos de alejamiento del idioma lo que antes era una tendencia hoy día se ha duplicado o triplicado. Las faltas me controlan a mi, y no yo a ellas. En la vida hay que saber ceder.
Tienen trabajo, para aquellos que tengan ganas, bienvenidos están para aniquilar a las faltas ortográficas que se me cuelan entre las palabras.
De todas maneras no es algo que me saque el sueño me sumo a la onda de Gabriel Garcia Marquez, el cual pronunció estas palabras en el el I concreso de la lengua española:
"En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una? "
Saludos a todos