El lugar de las cosas
Los animales se dividen en a] pertenecientes al Emperador, b] embalsamados, c] amaestrados, d] lechones, e] sirenas, f] fabulosos, g] perros sueltos, h] incluidos en esta clasificación, i] que se agitan como locos, j] innumerables, k] dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l] etcétera, m] que acaban de romper el jarrón, n] que de lejos parecen moscas.
Michel Foucault en Las palabras y las cosas cita un texto de Borges que describe la exótica taxinomia de «cierta enciclopedia china»
Diálogo entre mi madre y mi padre un domingo cualquiera, de cualquier domingo de mi vida:
-Quique hoy no tengo ganas de cocinar, vamos a comer afuera!
-No hay problema, pero pensá dónde vamos, dice mi padre
Salimos, estamos en el auto y mi padre pregunta, -Lili dónde vamos?
Silencio, nadie contesta. Mi madre piensa.
A continuación vendrá la explicación que a mi padre lo pone de mal
humor.
- Quique te acordás de cuando los chicos eran chicos que una vez los llevamos al cumpleaños de aquel, el hijo de la gorda, que tenía el cuñado que era medio gaga. Te acordas que en la esquina había una casa que se estaba mal construida, si seguís un poco mas para arriba hay un bolichito que me dijeron que se come bárbaro.
Mi padre protesta porque mi madre no le da una dirección exacta, pero la entiende perfectamente de alguna forma siempre llegamos a donde ella dice. En realidad todos entendemos de que esta hablando.
Esta clasificación extraña del mundo la heredé de mi madre. Cuando almaceno la información en mi cabeza suele ser de una forma bastante excentrica.
Las personas nuevas las recordaré según una característica predominante, si su nombre tiene las siguientes letras, X, Y, Z, W. Para mi el nombre se resume a esa letra, ejemplo: Alex es X, William es W, Gonzalo es Z, Beatriz es Z. Si el nombre tiene una letra desubicada entonces lo clasificaré según esa letra, Lilach (es J), Anat es T, Aby (es v, y no tiene explicación)
Si la persona se me escapa por la clasificación de nombre entonces pasa a la siguiente fase, recuerdo una característica física. En esos grupos están los de cara chata, los rosados, los de cara concéntrica, los de perita, los que tienen poros grandes, los de piernas cortas y los cara de ómnibus.
La siguiente clasificación será por algo que ese día me llamó la atención, si tiene un buzo de lana lo recordaré con el grupo de los que usan buzos y no les pica, si usa bincha de plástico como el grupo de que logran usarla sin morirse de dolor de cabeza y las personas que tienen adornos en el cuerpo (pulseritas que hacen ruido, anillos o callares exóticos)
Otro grupo interesante es el grupo de los comentarios, dentro de los grupos clasifiactivo está el grupo de los que cuentan cosas personales a desconocidos, el grupo que observa los detalles, el grupo que los que usan onomatopeyas todo el tiempo, el grupo de los que citan autores y el grupo que usan refranes para expresar lo que siente.
El tema de ordenar las cosas en categoría, es muy subjetivo. Un ejemplo es el tema de la suciedad. Todo es una cuestión de ubicación, un pelo en la cabeza es "limpio", un pelo en el piso es "sucio", un pedazo de comida en un plato sobre la mesa es "limpio", pero si ese plato se coloca dentro de la pileta de lavar los platos ese mismo pedazo adquiere la categoría de "basura".
En mi forma de ver las cosas los objetos tienen voluntad y cuando uno rompe esa voluntad ese objeto pasa a estar desordenado. Me explico, digamos que llego de estudiar me dirijo al cuarto dejo las llaves en la mesita de luz y de pronto las llaves se caen; lo más lógico sería que las recoja y las ponga nuevamente sobre la mesita de luz, pero en mi cabeza quedó el sonido de la llave al caer en el piso, es decir la llave tiene voluntad de estar en el piso. Sí yo rompo su voluntad y coloco las llaves en la mesita de luz no estoy respetando el deseo de las llaves.
El “lugar”de las cosas no existe, las cosas deciden su lugar. Uno no puede ser egoísta y querer definir la vida de los objetos, los objetos tienen sus deseos. Nosotros no podemos imponer nuestras locuras y decirles: tu te sentas allá, tu te paras acá, aquel se esconde ahí adentro, el otro se dobla sin chillar en aquel rincon. Basta!!, hay que dejar a los objetos ser objetos.
De ahora en mas no quiero escuchar más que alguien me tilde de desordenada, soy simplemente una persona tolerante y sensible a las voluntades ajenas.