Corazón subjetivoSegún Paulo Freire la objetividad son subjetividades encontradas. En este conflicto soy una parte subjetiva de la situación y esto me fastidia.
No puedo ver a las víctimas como seres humanos iguales, no puedo llorar a las víctimas del Libano como lloro a las víctimas de Israel. A las víctimas civiles del Libano las lloro con la razón y a las víctimas de Isreal las lloro con el corazón.
En mi filosofía de vida creo en el ser humano, pero no en el promedio de él (es decir en que todos tenemos que ser iguales), sino en la singularidad del mismo (en respetar las diferencias) y lo intento, intento ver a los ojos. Pero en este conflicto no hay ojos, sino sólo crónicas televisivas.
Lloro porque no puedo llorar por igual, lloro porque no puedo decir la “guerra es fea” sino que siento que esta guerra es inevitable. Lloro porque odio la critica que se le hace a Israel pero al mismo tiempo la entiendo. Lloro porque me siento partida entre la el sentir y el pensar, en lo que es correcto y en lo que es necesario. Entre lo que debería ser y en lo que es.
Lloro por las víctimas, lloro porque quiero sentirlo todo pero no puedo. Desearía tener un corazón objetivo pero soy consciente que mi corazón es subjetivo.
Cuando llegue el día que mi corazón pueda sentir por igual, sólo entonces sabré que la paz ha llegado a este rincón del mundo y sólo entonces estaré conforme con el ser humano que soy, que desearía ser.